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ENTREGA DE LA CORBATA DE LA ORDEN DE SAN LÁZARO

ENTREGA DE LA CORBATA DE LA ORDEN DE SAN LÁZARO

ENTREGA DE LA CORBATA DE LA ORDEN DE SAN LÁZARO

En la mañana del jueves día 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, Patrón de España y de la Caballería española, tuvo lugar en la Academia de Caballería de Valladolid el solemne acto de entrega de la Corbata de la Orden al Guión de ese centro docente del Ejército, al que tan vinculado se siente la Milicia lazarista.

El acto, de gran significado patriótico, estuvo presidido por el Director de la Academia, el general don Andrés Chapa Huidobro, y contó con la asistencia del Gran Maestre, don Carlos Gereda de Borbón, Marqués de Almazán, así como de numerosos representantes de la Orden lazarista, entre los que destacan los miembros del Consejo de Gobierno; don Juan Pedro de Soto Martorell, Marqués de la Lapilla, don Victoriano Ruiz Peris, don Daniel García Ramos y doña Rosa Rodríguez, y también de la Fundación San Lázaro, don Diego Guillamón. Suspendidas todas las celebraciones en señal de duelo por las víctimas del terrible accidente ferroviario de Santiago de Compostela, ocurrido la víspera, se mantuvo no obstante, la entrega de la corbata lazarista, que tuvo lugar en el salón de actos de la Academia.

En el mismo acto, se procedió a la concesión de la Gran Cruz de Justicia del Hospital de la Cruz Verde a los generales Chapa Huidobro y López González, así como otras recompensas de la Orden a distintos profesores de la Academia. Acabada la entrega de condecoraciones se celebró la Santa Misa, para inmediatamente después comenzar la brillante parada militar en la que se rindieron honores a los caídos. Terminado el desfile, y suspendido el tradicional vino español con el  que se agasaja a las autoridades asistentes, con motivo del luto por el accidente habido en Santiago, se procedió a la celebración de un almuerzo de hermandad entre los representantes de la Orden y el personal de la Academia que había sido distinguido por el Hospital, y con ello se cerraron los entrañables actos de Valladolid (LCE).

HOMENAJE A LA GUARDIA CIVIL

HOMENAJE A LA GUARDIA CIVIL

HOMENAJE A LA GUARDIA CIVIL

BIBLIOGRAFÍA

Alfonso de Ceballos-Escalera Gila,  Antonio Sánchez de León Cotoner, Carlos Escudero de Burón González, Jesús Fernando Agudo Sánchez y Ana Belén Sánchez Prieto. Galería de la Guardia Civil y Carabineros. Semblanzas y Retratos de los Directores Generales y Subdirectores. Madrid, Palafox y Pezuela Editores, 2013. ISBN 978-84-938069-0-3. 324 páginas con numerosas ilustraciones a todo color.


Prologado por el Ministro del Interior, y dedicado a los hombres y mujeres que la integran, esta extensa obra es un homenaje a la Guardia Civil, que en sus 169 años de historia -fue creada en 1844-, con su esfuerzo, sacrificio, abnegación y vocación de servicio al ciudadano, se ha forjado un más que merecido prestigio y reconocimiento por parte de sus conciudadanos, siendo hoy en día una de las instituciones más queridas y más respetadas por los españoles. El intento de los autores ha sido el de reunir todos los antecedentes prosopográficos e iconográficos de todos los directores e inspectores generales de la Guardia Civil, de sus subdirectores, y de los directores generales del Cuerpo de Carabineros que se unió al primero en 1940, y formar ese compendio biográfico con criterios científicos modernos.

El elenco nos lo presentan por orden cronológico de sus respectivos nombramientos, en primer lugar los 82 directores generales del Cuerpo, seguidos de los 43 subdirectores generales que hasta ahora han alcanzado ese rango -en cualquiera de las modernas subdirecciones Generales, Gabinete Técnico e Inspección General-, para concluir con los 53 directores generales del extinguido Cuerpo de Carabineros, y sus 8 subinspectores y subdirectores generales. en total, casi doscientas semblanzas biográficas de otros tantos personajes relevantes en la larga historia del Cuerpo. En cada semblanza biográfica -siempre más extensas las de los directores generales- se presentan los lugares y fechas de nacimiento y defunción -en su caso-, filiación, matrimonio y prole, y carrera militar completa, para concluir con las condecoraciones que merecieron cada uno. Completan cada reseña la mención de las fuentes archivísticas y bibliográficas utilizadas, así como el respectivo retrato -a veces más se conserva de uno- con su localización actual -porque los autores, con acierto, han considerado la iconografía parte fundamental de todo relato biográfico: no es lo mismo hablar de alguien que ver su cara y apariencia-. Parece oportuno hacer notar que, conforme al método de trabajo científico que los autores acreditan desde hace años, no se han limitado a copiar y transcribir lo ya publicado -así solamente se forman los refritos, no los estudios serios-, sino que han acudido a las fuentes primigenias, esto es, a los expedientes militares y hojas de servicios de los generales y personajes aquí glosados.

Por lo tanto, las noticias que ofrecen están en general bien contrastadas y muchas veces son novedosas e inéditas. Precede a ese elenco una sucinta exposición acerca de los orígenes y evolución histórica de las inspecciones y direcciones Generales de ambos Cuerpos, y de los cambios sufridos por sus supremos órganos de mando y dirección: esta breve introducción institucional es necesaria para valorar con precisión la figura -en sus contextos personal y social- y la actuación de quienes sucesivamente fueron ocupando ambas Inspecciones y Direcciones Generales. Completan este estudio un útil índice de personas; y una relación de las fuentes y bibliografía utilizadas. Los resultados de este excelente trabajo -el primer y más completo elenco prosopográfico de todos los mandos supremos de la Guardia Civil y de Carabineros-, están a la vista y merecen todos los plácemes (LCE).

AUDIENCIA DE S.A.R. EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS

AUDIENCIA DE S.A.R. EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS

AUDIENCIA DE S.A.R. EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS

S.A.R. el Príncipe de Asturias ha recibido en audiencia el 15 de julio, en el palacio de La Zarzuela al Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, al Real Estamento Militar del Principado de Gerona, y al Alcalde de Viana (Navarra), con motivo de hacerle entrega del primer ejemplar del libro Los Principados y Títulos del Heredero de la Corona, en el V Centenario de la reunificación política de los reinos de España (1512-2012), que han editado estas dos corporaciones nobiliarias de Asturias y Gerona, recogiendo las conferencias que se impartieron en la ciudad de Viana en unas jornadas con la misma denominación celebradas en Viana en mayo de 2012.

Además del Alcalde de Viana, don Gregorio Galilea Arazuri, asistieron por parte del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias su consejero magistral don Francisco de Borbón, Duque de Sevilla, su canciller don Manuel Ruiz de Bucesta y Álvarez, don Manuel María Rodríguez de Maribona y Dávila, don Carlos Franco y Suanzes, don Arturo Llerandi y Morán, don Manuel Ximénez de Abbad y don Alfredo Leonard y Lamuño. Por parte del Real Estamento Militar del Principado de Gerona, lo hicieron su veguer-presidente don Joaquín de Alós y de Zayas, Marqués de Dou, su secretario general don José María del Pozo y Fina, el coronel don Arcadio del Pozo y Pujol de Senillosa, y el comandante don Felipe Zuleta de Reales y Alejandro.

Asistieron también como autores los profesores doctor don Félix Martínez Llorente y doctor don Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Marqués de la Floresta. Tras ser presentados a S.A.R., el Duque de Sevilla dirigió al Príncipe de Asturias unas breves palabras para presentarle la obra, explicando su concepción y contenido, a las que S.A.R. respondió con afabilidad, manifestando su interés por estas cuestiones de la historia dinástica que contribuyen a vertebrar y a unir a los españoles. Además el ejemplar destinado a S.A.R., los comisionados entregaron los destinados a Su Majestad el Rey y a otras Autoridades, todos bellamente encuadernados (LCE).

VI JORNADAS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA “VILLA DE CUÉLLAR”

VI JORNADAS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA “VILLA DE CUÉLLAR”

VI JORNADAS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA “VILLA DE CUÉLLAR”

Organizadas por la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Cuéllar, en los días 4 y 5 de Julio de 2013 han tenido lugar estas sextas Jornadas, que abordaron en esta ocasión una temática que históricamente ha gozado de un intenso desarrollo institucional, hundiendo sus raíces en el período medieval, y que dispone en la actualidad de un pujante desarrollo institucional, cual es el de las Ferias y Mercados.

La pretensión última de los organizadores fue la de abordar el análisis de los más variados aspectos que rodearon la aparición de las Ferias y Mercados, desde los meramente políticos, a los sociales, económicos y culturales, clarificando posiciones y conceptos que pudieran ayudar a desentrañar, desde el punto de vista del historiador y del jurista, no sólo esa vertiente histórica inicial de constitución de esta compleja institución sino también su enriquecedora realidad actual. Debido a la temática abordada resulta plenamente justificada la presencia en estas Jornadas de historiadores, juristas, sociólogos y políticos, la mayor parte de ellos profesores de Facultades de Derecho o de Historia de destacadas universidades españolas (Valladolid, Burgos, Rey Juan Carlos de Madrid y Almería) y extranjeras (La Habana, Cuba; Moderna de Lisboa). La conferencia de inauguración corrió a cargo del Dr. D. Balbino Velasco Bayón, Cronista Oficial de la Villa de Cuéllar: Marco histórico de Cuéllar durante sus ferias medievales.

Continuaron la Drª Dª Rosalía Rodríguez López, Catedrática de Derecho Romano de la Universidad de Almería, con Mercados en la Roma antigua: de nundinis et mercationibus; el Dr. D. Luis Velasco San Pedro, Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid, con El derecho mercantil de Ferias y Mercados: tipología contractual; el Dr. D. Ricardo Mata Martín, Profesor Titular Acreditado como Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valladolid, con Delitos y penas en las Ferias y Mercados de Cuéllar; D. Alberto Sauri Oliva, Licenciado en Derecho, de la Universidad de La Habana (Cuba), con La Habana: mercado de harinas castellanas; el  Dr. D. Emiliano González Diez, Catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Burgos, con Ferias y Mercados en Castilla y León: sus bases históricas y jurídicas; el Dr. D. Félix Martínez Llorente, Profesor Titular Acreditado como Catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Valladolid, con Ferias y Mercados en la villa de Cuéllar y su Tierra: del Medievo a la modernidad; el Dr. D. Ignacio Ruiz Rodríguez, Profesor Titular de Historia del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, con Ferias y Mercados en la América española; Dª Ainhoa Iglesias Bayón, Licenciada en Historia e Investigadora, con La Cuéllar ferial de nuestros días: de la tradición a la especialización; cerrando las Jornadas una conferencia de clausura del Dr. D. Alfonso Ceballos-Escalera y Gila, Correspondiente en Segovia de la Real Academia de la Historia, que se tituló Mercaderes segovianos (FML).

ACADEMIA DE GENEALOGÍA, NOBLEZA Y ARMAS ALFONSO XIII

ACADEMIA DE GENEALOGÍA, NOBLEZA Y ARMAS ALFONSO XIII

ACADEMIA DE GENEALOGÍA, NOBLEZA Y ARMAS ALFONSO XIII

Como consecuencia de las últimas elecciones en el seno de la Academia Alfonso XIII, don José María de Montells y Galán ha sido elegido nuevo Director de dicha Academia, cargo en el que viene a sustituir a don Juan Manuel Mitjans y Domecq, Duque de Santoña, que ha presidido la Corporación desde el momento mismo de su fundación, en 1993. El nuevo Director es licenciado en Historia y doctor en Ciencias Empresariales, además de un conocidísimo heraldista que preside el Real Colegio Heráldico de Georgia, siendo Heraldo Maestre de  Armas de esa Casa Real y Juez de Armas de la Orden de San Lázaro de Jerusalén.

Es, por otro lado, caballero del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria y gran cruz de la las Ordenes Reales georgianas, entre otras muchas distinciones y honores. Montells es también un poeta original y sorprendente y un notable escritor que en muchas ocasiones ha conseguido hacernos soñar con parajes evocadores llenos de colorido y misterio. Como decía Francisco Manuel de las Heras, cualquier cosa que escriba Montells rezuma belleza, armonía y calidad. Le acompañan en la nueva Mesa Directiva, don Rafael Portell Pasamonte como Vicedirector, don Alfredo Escudero y Díaz-Madroñero como Secretario General,  don Alfonso Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala y Marqués de la Floresta como Bibliotecario, don Juan Van Halen y Acedo como Censor, don Guillermo Torres-Muñoz y  Osácar como Tesorero, y como Vocales, los señores don José Luis Abad y Ruiz, don Daniel García Riol, don José Antonio Cadahía Casla, don Enrique de Borbón y García-Lóbez y don Juan de Ranea y García. Como es sabido, la actividad académica se ha centrado en estos últimos veinte años, sobre todo, en la publicación de trabajos heráldicos y nobiliarios de gran calado, y en el patrocinio de ciclos de conferencias y cursos monográficos sobre la Ciencia Heroyca. El doctor de Montells, según ha manifestado, tiene como objetivo inmediato hacer más visible la presencia pública de la Academia (LCE).

LA ORDEN MILITAR DE SANTIAGO EN PORTUGAL

LA ORDEN MILITAR DE SANTIAGO EN PORTUGAL

LA ORDEN MILITAR DE SANTIAGO EN PORTUGAL

Es bien sabido que la Orden Militar de Santiago fue una orden religiosa de carácter militar, surgida durante el siglo XII en el Reino de León, cuyo objetivo inicial fue el de proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y expulsar a los musulmanes que ocupaban la Península Ibérica desde el siglo VII. Los primeros trece caballeros recibieron la misión de defender la plaza de Cáceres el 29 de julio de 1170, mientras que contemporáneamente los canónigos regulares de la Orden de San Agustín proveían a la guarda y defensa de los peregrinos que hacían el camino a Santiago de Compostela para venerar la tumba del Apóstol, edificando para ellos albergues y hospitales. Solo algún tiempo después, mediante la bula pontificia de 5 de julio de 1175, ambos grupos se fusionaron, dando origen a la Orden Militar de Santiago, con sede en San Marcos de León.

Por entonces la Orden ya estaba presente en el Reino de Castilla -con sede en Uclés-, pero también se extendió a los vecinos reinos de Portugal, Aragón y Francia, al de Inglaterra, al norte de Italia, al reino de Sicilia, e incluso hasta Antioquía.

Reunidos los reinos de Castilla y de León desde 1230, la Orden fijó su sede principal en Uclés. Durante la Edad Media, los caballeros santiaguistas estuvieron presentes en todas las acciones guerreras de la Reconquista: toma de Cuenca, batallas de Alarcos, de las Navas de Tolosa, conquistas de Jerez de la Frontera, Úbeda, Córdoba, y Sevilla, batalla de Tentudía, conquista de Algeciras y Gibraltar, etcétera, y por fin las guerras de Granada. Y sus territorios se extendieron principalmente por Castilla la Nueva, La Mancha, Extremadura y Andalucía. A esta Orden llegaron a pertenecer así, en las actuales provincias de Ciudad Real, Cuenca, Toledo, Madrid, Guadalajara, Jaén y Murcia, 3 encomiendas mayores, 83 encomiendas, 2 ciudades, 178 villas y aldeas, 200 parroquias, 5 hospitales, 5 conventos y un colegio mayor de la Universidad de Salamanca. Los caballeros eran entonces unos 400 y se podían reunir más de 1000 lanzas. Tenían posesiones en Portugal, Francia, Italia, Hungría, e incluso en Palestina.

 

Una escena de la Orden en las Cantigas alfonsíes
Una escena de la Orden en las Cantigas alfonsíes

Desde finales del siglo XV, la Orden intervino en las luchas civiles castellanas, y por eso quiso la Corona controlar el poder de la Orden, orientando la elección de sus Maestres. Por fin, tras la muerte del Maestre don Alonso de Cárdenas en 1493, los Reyes Católicos incorporaron el Maestrazgo de la Orden a la Corona de España, lográndose en 1523 una bula del Papa Adriano VI por la que quedó unido perpetuamente a ella.

Durante los siglos XVI al XIX, la Orden de Santiago mantuvo el señorío sobre todos sus territorios, bienes y rentas, y concluidas sus actividades militares, la Corona utilizó la Orden y las rentas de sus ricas encomiendas como un instrumento de su política, haciendo merced de su preciado hábito caballeresco como premio a la nobleza hispánica más señalada por sus sangre y por sus servicios. El número de sus caballeros llegó a alcanzar en algunos momentos aproximadamente el de setecientos.

El cambio hacia el sistema constitucional, acaecido en España a partir de 1812, pero sobre todo después de 1836, supuso el declive económico de la Orden, que vio sus bienes secularizados y desamortizados, quedando solo algunos vestigios de su antiguo poderío. La Orden pasó a ser un mero ornato cortesano y palatino, aunque conservó su gran prestigio social y nobiliario, siempre al amparo de la Corona de España, cuyos monarcas se preciaron de lucir su insignia constantemente. Pero, aunque se salvo de la disolución republicana de 1873 y fue restaurada en 1875, todo acabó con el golpe de estado republicano que puso fin a la Monarquía alfonsina en abril de 1931, ya que el Gobierno Provisional decidió inmediatamente su abolición y extinción, lo que se llevó inmediatamente a efecto. Desde entonces, la antigua Orden Militar de Santiago ya no existe en España, aunque algunas asociaciones privadas de reciente creación -no menos de tres o cuatro- busquen por todos los medios hacerse con su prestigiosa herencia histórica: por ahora, ninguna de ellas lo ha logrado, aunque sus asociados hagan un uso indebido de sus insignias y usurpen hasta sus antiguos hábitos de ceremonia.

 

 

Principales territorios santiaguistas en la Península Ibérica
Principales territorios santiaguistas en la Península Ibérica

Pero volvamos a Portugal, donde ya he dicho que la Orden tuvo una presencia temprana. Aunque algunos documentos sugieren la presencia de los caballeros desde tiempo antes, el hecho es que Abrantes, su primera encomienda portuguesa, data del reinado de Don Alfonso Enríquez, ya en 1172. Desde entonces ya tuvo casas en Lisboa -el Monasterio de Santos-o-Velho-, y la posterior reconquista del Algarbe le procuró grandes territorios, señoríos y rentas, administrados en la sólita forma de encomiendas e iglesias: Mértola, Aljezur, Aljustrel, Castro verde, Garvâo, Messejana, Ourique, Palmela, Sesimbra, Alvaria Ruiva, Samora Correia, Cabrela, Canha, Chouparia, Almodôvar, Cacela, Montel, Mouguelas, Almada, Casével, Arrábida, Alvalade, Cercal, Ortalagoa, Represa, Aldeia Rica, Borariça, Elvas y Podente, enre las principales. La Orden fijó sucesivamente sus sedes en Alcácer-do-Sal, después en la villa de Mértola, y por fin desde 1482 en el castillo de Palmela, cerca de Lisboa.

Los caballeros portugueses continuaron prestando obediencia al Maestre castellano hasta 1288, cuando reinando en Portugal Don Dinis I, el Papa Nicolás IV los eximió de tal obediencia, y permitió la elección de un Maestre portugués. Pero las protestas de la Orden dieron lugar a controversias y a decisiones papales contradictorias, hasta que finalmente en 1452 el Papa Nicolás V zanjó la cuestión definitivamente en favor de la autonomía de la rama portuguesa de la Orden. No obstante, los caballeros portugueses continuaron asistiendo a los capítulos generales celebrados en Uclés.

 

Edición portuguesa e la Regla santiaguista
Edición portuguesa e la Regla santiaguista, 1644

El devenir histórico de la Orden en Portugal -donde no fue la primera de las Órdenes Militares, sino la tercera en riqueza y prestigio, tras las de Cristo y Avis-, fue muy semejante al que tuvo en Castilla y León: desde el siglo XV su Maestrazgo fue atribuido a Infantes portugueses, y a partir de 1551, mediante bula pontifica, ese Maestrazgo fue unido perpetuamente a la Corona de Portugal. Por lo demás, como en Castilla, los santiaguistas portugueses continuaron en el goce de sus territorios, bienes y rentas, y los hábitos de la Orden fueron distribuidos entre los servidores, criados y fidalgos de la Real Casa y del Estado -cuyos procesos de pruebas se conservan en los Archivos Nacionales de la Torre do Tombo-.

Hasta que, por ley de 19 de junio de 1789, la Reina Doña María I, habiendo obtenido bula pontificia, secularizó la Orden Militar de Santiago, que pasó a ser una condecoración de Estado cuyas insignias -junto a las de Cristo y Avís- ostentarían cotidianamente los soberanos de Portugal. Dio la encomienda mayor al Príncipe Heredero, y creó los grados de gran cruz (tres solamente sin contar a los Infantes, distinguidos con placa y banda roja), comendador (con placa) y caballero (con la cruz venera tradicional y cinta roja); reservó los hábitos de la Orden a los magistrados y funcionarios; y timbró las insignias con el emblema del Sagrado Corazón de Jesús. En 1796, para evitar confusión con la preeminente Orden de Cristo, se modificó el color rojo de las bandas y cintas de la de Santiago, que pasó a ser violeta. Y, además, se conformó la llamada Banda das Tres Ordens, que siempre lucieron los sucesivos monarcas portugueses, y después los presidentes republicanos.

 

Venera rica de la Banda das Tres Ordens
Venera rica de la Banda das Tres Ordens, con la cruz santiaguista junto a las de Cristo y Avis

 

En la siguiente centuria, la Orden vio desamortizados, como en España, sus territorios y bienes. Y en el año de 1862, el Rey Don Luis I, que sentía gran afición a ella, reformó de nuevo la Orden Militar de Santiago, que pasó a denominarse Antiga, Nobilissima e Esclarecida Ordem de Sâo Tiago do mérito scientifico, literario e artistico, pues quedó desde entonces reservada para premiar méritos y servicios en el campo de las Letras, las Artes y las Ciencias, tanto en la Enseñanza Pública como en obras escritas o de arte. Se reformaron además los grados y el número de concesiones: gran cruz (8), comendador (30), oficial (50), y caballero (70); permitiéndose la concesión a extranjeros, en número reducido. Se añadió el lema Ciencias Letras e Artes alrededor de las cruces; se creó la insignia del collar para todos los grados. Se conservó el uso de los hábitos o mantos -usados hasta por los mismos reyes-, y las solemnidades de la investidura.

 

El Rey Dom Manuel II con la capa civil de la Orden Militar de Santiago
El Rey Dom Manuel II con la capa civil de la Orden Militar de Santiago (hacia 1909)

El advenimiento de la República Portuguesa el 5 de octubre de 1910 supuso en un primer momento la abolición de todas las antiguas Órdenes, incluida esta de Santiago. Pero ya en 1º de diciembre de 1918 la Orden fue restaurada por el Presidente Sidonio Pais tal y como existía ocho años antes. Después su regulación ha sufrido leves modificaciones, tal la creación en 1962 del grado de gran collar, destinado a los jefes de Estado extranjeros.

 

Colar de Gra Cruz

Notemos que entre los agraciados con ese gran collar de la Orden Militar de Santiago de la Espada figuran hoy buena parte de los monarcas europeos: la Reina Isabel II de Inglaterra (1979), la Reina Margarita II de Dinamarca (1992)m el Emperador Akihito del Japón (1993), el Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia (2008), el Rey Harald V de Noruega (2008), el Gran Duque Enrique de Luxemburgo (2010), y el Príncipe Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta (2010). Y por supuesto, en la Orden de Santiago figuran los grandes nombres de la Cultura portuguesa, como José Saramago, Premio Nobel de Literatura, pero también otros conspicuos escritores, profesores, pintores, actores, músicos, cineastas y artistas en general, y también algunos deportistas de renombre internacional. E incluso importantes instituciones culturales, como la Academia de Ciencias, la Universidad de Coimbra o la Academia Portuguesa de la Historia. Según el último Anuario de las Órdenes Militares portuguesas (2007), integraban esta Orden Militar 49 grandes cruces, 129 grandes oficiales, 88 comendadores, 31 oficiales y 15 caballeros, a más de 17 instituciones (sin contar entre todos ellos a los condecorados extranjeros). En fin: es una Orden muy distinguida y muy honrosa, la única santiaguista históricamente respetable, y la verdad es que no deja de llamar la atención que de ella y de sus santiaguistas todo se ignore en España, a pesar de tanto camino y tanto xacobeo.

 

El Presidente Ramalho Eanes y la Reina Isabel II
El Presidente Ramalho Eanes y la Reina Isabel II con las insignias de la Orden Militar de Santiago en 1985

Entre los 133 santiaguistas españoles del último siglo, hallamos a S.M., al Infante Don Carlos de Borbón (1930) y al anterior Duque de Alba de Tormes (1930); a los tres hermanos Nicolás, Francisco y Ramón Franco Bahamonde; a varios ministros alfonsinos, republicanos, franquistas y juancarlistas (desde Eduardo Dato hasta Manuel Fraga Iribarne), y a una porción de escritores y artistas (Ramón Gómez de la Serna, Dámaso Alonso, Camilo José Cela, Gonzalo Torrente Ballester, Fernando Álvarez de Sotomayor, Mariano Benlliure, Jesús Guridi, Alfredo Kraus, Antonio Tápies), científicos (Odón de Buen, José Marvá, Blas Cabrera, Leonardo de Torres Quevedo), catedráticos (Elías Tormo, José María Albareda, Esteban Madruga, Emilio Sáez).

 

La Reina Doña Sofía con el collar
La Reina Doña Sofía con el collar, placa y banda de la Orden Militar de Santiago

Actualmente, tan solo siete españoles formamos parte de esta elitista y cultural Orden Militar de Santiago de la Espada: S.M. el Rey Don Juan Carlos I, gran collar (1978); S.M. la Reina Doña Sofía, gran cruz (1996); los grandes oficiales Fernando Morán y Manuel Castells; y los comendadores profesores José Carro Otero, Vicente Cervera Todolí y Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Marqués de la Floresta. Y además, a título colectivo, el Orfeón Donostiarra (1946).

 

El Presidente Anibal Cavaco Silva
El Presidente Anibal Cavaco Silva con la Banda das Tres Ordens

Resumiendo, que ya va siendo hora. La antigua Orden Militar de Santiago de la Espada, aquella fundada en León hacia 1170, fue extinguida en España el 29 de abril de 1931, y desde entonces no existe ni ha dejado entidades sucesoras ni causahabientes -aunque pretendan serlo algunas asociaciones privadas de creación reciente-. Pero la Ordem Militar de Santiago da Espada, la de verdad porque es la única que hoy pervive en todo el mundo como heredera legítima de la fundada en León allá por el 1170, hace más de nueve siglos, y que se estableció en Portugal desde 1172, continúa existiendo en el vecino país, donde es una Orden de Estado de la República Portuguesa, dedicada a distinguir y a premiar los méritos y servicios en el ámbito cultural, docente y deportivo. Y su insignia continúa siendo la famosa cruz-espada roja -el llamado lagarto santiaguista-, lucida en forma de collar, de placa o de simple venera.

 

Insignias de Comendador de la Orden Militar de Santiago de la Espada
Insignias de Comendador de la Orden Militar de Santiago de la Espada

Y por eso las lucimos oportunamente Su Majestad el Rey Don Juan Carlos y Su Majestad la Reina Doña Sofía, mis Señores, que Dios nos guarde, y este servidor del lector.